No todos los recién nacidos son iguales. No me cansaré de repetir que estas sesiones son muy delicadas. Pese a seguir todas las indicaciones, algunos bebés no se terminan de dormir. A Nerea, por ejemplo, se le cerraron los ojos algo así como diez segundos. Tampoco le gustaba tener las piernas recogidas ni estar tapada. Cada bebé es único y cada sesión tiene su dificultad. De todas formas, Nerea es un bombón y sus papis tendrán un bonito recuerdo de ésos ojos tan fisgones… jejeje.

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