A veces hay que hacer algo distinto. Los pelirrojos me encantan, de siempre. Cuando vi a María con ésa melena rizada y cobriza… Y una vez en el estudio, no pude dejar a su hermano de lado. A veces los retratos infantiles pueden ser simples, oscuros, con algo más de carácter. Unas pecas saliendo de un bote de purpurina, ¿Por qué no?

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